El Banco Mundial ha asegurado, en un comunicado, que la ayuda económica permitirá que el gigante asiático -el mayor productor del mundo de este tipo de gases- reduzca sus emisiones en un 10% en 2015.
Tal y como informa la agencia EFE, esta rebaja estaría dentro de los objetivos que establece el Protocolo de Montreal, un tratado internacional diseñado para proteger la capa de ozono y que, en caso de cumplirse, se calcula que ésta podría restituirse totalmente en 2050.
Los fondos se proporcionan a cambio de reducciones verificadas de los niveles de producción de HCFC, unas sustancias que se usan principalmente en los sistemas de refrigeración y aire acondicionado, así como en la fabricación de productos de espuma. Si finalmente China consigue reducir en un 10% la producción de estos gases, también repercutiría en las emisiones de dióxido de carbono, que bajarían el equivalente a sacar 13,5 millones de automóviles de las carreteras chinas, según apunta el documento.
En el caso de los países en desarrollo, el Protocolo establece que deben reducir su producción en un 10% en 2015, un 35% en 2020, un 67,5% en 2025 y su eliminación completa en 2030.