Ernesto Poveda, presidente de ICSA Grupo y director del informe, insiste en el tremendo error que supone “despreciar el talento que representa más de la mitad de la población. Es cierto que la crisis limita las capacidades de retribución de las empresas pero, en ningún caso debería significar una mayor desigualdad entre sexos. El autor del informe considera que “un entorno como el actual, con unas cifras altísimas de desocupación, no parece ser el mejor escenario para profundizar en políticas de igualdad. La crisis saca a relucir los modelos de gestión más conservadores donde el valor de la presencia y la disponibilidad horaria son elementos esenciales”.
Aline Masuda, profesora de EADA y colaboradora del informe señala que “en este escenario la mujer tiene las de perder ya que suele sacrificar su carrera para poder conciliar trabajo y familia”. “Además –prosigue la profesora– los estereotipos sociales todavía son muy acentuados en España. Existe una discriminación implícita, seguimos atendiendo a modelos culturales preestablecidos. Las virtudes de un jefe se suelen asociarse a las cualidades masculinas: la competitividad, la asertividad, la agresividad o la autoridad”.
Destaca la consolidación de la mujer en la función de RRHH, alcanzando una cuota del 30,8% claramente superior a cualquier otra posición dentro de las figuras tradicionales de la dirección (general, finanzas, comercial&marketing, producción y la propia de RRHH). Le sigue Dirección Financiera con un 18%. La Dirección General alcanza sólo el 8,3%, porcentajes que apenas varían respecto al año anterior.
La comparación no deja de ser francamente negativa para nuestro país en cuanto a la retribución se refiere. En números absolutos, a las directivas españolas se les paga peor y la diferencia con sus compañeros varones es mayor. En cuanto a la presencia femenina en dirección, Italia sale peor parada con sólo un 7,2% de mujeres en puestos directivos.