Como en todos los viajes de Biciaventura, la expedición rodará como peregrinos, no pudiendo disponer durante el viaje de más de 20 euros diarios para alimentarse y pernoctar. Pero su objetivo es ahorrar todo lo posible sirviéndose de la solidaridad de los habitantes de los distintos destinos para poder comer, dormir bajo un techo, etc. Por lo que todo aquello que logren nos gastar será entregado a diferentes organizaciones como Cáritas, Cruz Roja o pequeñas ONG de ayuda directa a los necesitados.
Según el representante de Biciaventura, Antonio Henares, “serán veinte días que a veinte euros suman 400 por persona, que es la ayuda que tienen los desempleados que han agotado el paro”. Además, durante el trayecto realizarán acciones de entrega de ayuda en distintas poblaciones con la colaboración de los patrocinadores. Por ejemplo, Adecco realizará una recogida de alimentos entre sus empleados, clientes y candidatos que entregará en ciudades como Gijón y Bilbao. Al finalizar cada etapa, los protagonistas de Biciaventura presentarán su proyecto a los jóvenes, con el objetivo de generar inquietud y sensibilizarles, desde el mundo del deporte, sobre los problemas del tercer mundo; promover el cicloturismo y los viajes no convencionales como forma de conocer un país, sus gentes y cultura; y animar a los jóvenes españoles a la práctica del deporte, la solidaridad y a las actividades en la naturaleza como alternativa saludable para el ocio y tiempo libre.
Este año, Biciaventura quiere compartir su espíritu y acción solidaria con todos aquellos que
quieran unirse a la expedición, por lo que cada día esperan e invitan a los aficionados a la bicicleta a acompañarlos durante alguna etapa, con la única condición pagar con un Kilo de alimento no perecedero (pasta, arroz, leche), que entregarán al final de la misma, para ayudar a los más necesitados de su ciudad. Todo un reto que afrontar movidos por un objetivo solidario: ayudar a las familias españolas más afectadas por la grave situación económica que atravesamos.