La cosechas en el norte de Mali han sido mínimas, mucho campesinos han huido y no han sembrado, lo que dificulta la próxima cosecha, según afirma Acción contra el Hambre.
Los pastores también se han desplazado en busca de zonas seguras para sus rebaños, lo que les ha llevado a cambiar sus circuitos tradicionales de trashumancia. Esto afectará a la campaña de vacunación del ganado, lo que podría aumentar el riesgo de que el ganado enferme o muera.
La inseguridad y la violencia que sufre Mali también han reducido el comercio con los países vecinos en los últimos meses.
Todas estas causas están llevando a Mali a una grave crisis humanitaria y económica. Desde Acción contra el Hambre alertan que "garantizar alimentos no es sólo una respuesta de emergencia a las necesidades de la población, es también la condición para el restablecimiento de la paz."