Además, la directora general de ESADE, Eugenia Bieto, hizo hincapié en la labor de las escuelas de negocio como ESADE en el cambio de modelo social, asegurando que “las escuelas de negocio no sólo deben formar a sus alumnos para ser eficientes sino en todas las cuestiones que afectan a los líderes del futuro, que se resumen en el concepto del liderazgo responsable”.
Posteriormente, tomó la palabra Ignasi Carreras, director del Instituto de Innovación Social de ESADE, quien comenzó su intervención constatando que hay muchos retos sociales y medioambientales planteados globalmente, tanto antiguos como nuevos, para luego afirmar que: “Nuestra contribución puede ser más importante si entre todos somos capaces de innovar y aportar competencias complementarias”.
La jornada ha contado con un ponente de excepción, Jem Bendell, que es el director del Instituto para el Liderazgo y la Sostenibilidad de la University of Cumbria, en Reino Unido. Bendell, reconocido globalmente como un referente en la innovación y sostenibilidad en los negocios, expuso al público asistente sus teorías y reflexiones sobre colaboraciones que irrumpen, cambian los marcos del mercado y generan innovación social. Para él, “es necesario ser más creativos en momento como éste de crisis sistémica” y se mostró partidario de la colaboración como elemento enriquecedor y creador de sinergias. “No hay una sola forma de ver las cosas y es importante la suma de experiencias diferentes que conformen una visión innovadora que pueda aportar soluciones”, aseguró. En su opinión, la crisis que se vive es un momento ideal para replantearse la situación y la necesidad de transformación y en ese punto de inflexión el mundo digital es una palanca de cambio.
Jem Bendell, que ha sido escogido Joven Líder Global por el Foro Económico Mundial en 2012, aludió también a la importancia del papel de los líderes empresariales en el cambio, ya que son quienes deben conducir la transformación tanto en los modos de vida como en los negocios. Una de las frases de este orador que gustó más al público que abarrotaba la sala del auditorio de ESADE fue: “Si el sistema económico no contribuye, ¿por qué no innovar sin él?”, y prosiguió preguntando: “¿Por qué pedir cambios cuando nosotros mismos podemos realizar ese cambio?