“Una media del 91% de las respuestas a desastres de Cruz Roja y Media Luna Roja son para desastres de pequeña o mediana escala, que en su mayoría nunca tendrán cobertura por parte de los medios internacionales”, dice el secretario general de la FICR, Bekele Geleta. “Cada año, la FICR y sus sociedades de la Cruz Roja y la Media Luna Roja asociadas ofrecen ayuda a millones de personas afectadas por desastres que la mayoría del planeta desconocía”.
Como parte de una campaña de concienciación de cuatro semanas, la FICR, ECHO y la Cruz Roja de once países europeos –entre los que participa Cruz Roja Española- atraerán la atención pública hacia diversos desastres silenciosos de todo el mundo. A través de un spot de 50 segundos que se emitirá en cines europeos y en la televisión, y de páginas web, redes sociales y noticias en prensa escrita, se destacarán e ilustrarán desastres como el hambre generalizada en el sur de África, el devastador terremoto en Tayikistán y varios brotes de enfermedades en Uganda, entre otros.
“Puede que los desastres de pequeña escala no lleguen a nuestros televisores pero siguen siendo un duro golpe para millones de personas cada año, ya que destruyen sus hogares y sus formas de vida”, dice la Comisaria de la UE de Cooperación Internacional, Ayuda Humanitaria y Respuesta a las Crisis, Kristalina Georgieva. “Al trabajar conjuntamente la Comisión Europea, la FICR y las Sociedades Nacionales de la Cruz Roja en Europa, socorremos a las personas que se enfrentan a dichos desastres. Escuchamos sus voces y ellos escuchan nuestro mensaje, y gracias a la solidaridad de los europeos, podemos ofrecerles un puente de esperanza y cambio hacia un futuro mejor”.
“Nuestros esfuerzos conjuntos son más importantes que nunca, ya que el cambio climático, la urbanización y el crecimiento de la población incrementan el número y la repercusión de dichas catástrofes”, añade.
Los estudios indican que, en 2015, más de 375 millones de personas tienen probabilidades de sufrir desastres relacionadas con el clima.
“Debemos ayudar a las personas de todo el planeta a estar preparadas ante estas crisis”, afirma Geleta. “Nuestra experiencia muestra que una de las mejores formas y más rentables de reducir el impacto de los desastres son las actividades de preparación, que ayudan a los habitantes de zonas proclives a sufrir estos eventos a ser más resilientes y recuperarse con mayor rapidez”.