Un grupo de activistas protestó ayer delante de la Casa Blanca en contra del proyecto de oleoducto Keystone XL. El Natural Resources Defense Council y la Liga de Votantes por la Conservación han hecho públicas encuestas independientes que demuestran que la mayoría de ciudadanos estadounidenses (aproximadamente dos tercios) quieren que Obama actúe sobre el clima., según publica The Guardian.
Está previsto que el próximo jueves los senadores demócratas presenten un nuevo intento de legislación sobre el clima. Pero, el Keystone XL es el problema más inmediato al que se debe enfrentar Barack Obama.
Para los manifestantes, este proyecto se ha convertido en un símbolo de las promesas de Obama en referencia a la disminución de los gases de efecto invernadero.
Los partidarios del oleoducto, básicamente el Gobierno de Canadá, la industria petrolera y una parte del país; consideran que el proyecto será beneficioso porque creará puestos de trabajo y reforzará el suministro de energía de EEUU. Por el contrario, los detractores de Pipeline aseguran que este proyecto creará grandes reservas de carbono, anulando los esfuerzos del gobierno por reducir las emisiones.