En el informe, elaborado en el contexto de la campaña internacional de PLAN Por Ser Niña y presentado en la Cumbre del Foro Económico Mundial en Davos por Nigel Chapman, CEO de PLAN Internacional, se explica como una caída del 1% del PIB de un país, aumenta la mortalidad infantil de las niñas en 7,4 muertes por cada 1.000 niñas, frente a 1,5 muertes por cada 1.000 niños.
Según datos de las principales universidades del mundo, del Banco Mundial y de la ONU recogidas en el informe, las crisis económicas de larga duración acentúan las prácticas de inequidad de género, fuertemente arraigada en muchas sociedades.
Los recortes presupuestarios como mecanismo de contención fiscal en tiempos de crisis, disminuyen, sin embargo, la protección ofrecida por las redes públicas. El golpe para las mujeres es mayor ya que dependen mucho más que los hombres de los servicios sociales en materia de salud, de maternidad e inmunización de sus hijos. Asimismo, ante la crisis, las mujeres comienzan a trabajar más horas, por menos sueldo, y se ven en la obligación de dejar a sus hijas al cuidado del hogar y el resto de la familia, haciendo de esta situación un bucle de exclusión social en el que las niñas quedan atrapadas.
“Los gobiernos deben replantearse las políticas de austeridad actuales. No podemos permitir que la falta de inversión y generación de políticas de equidad de género haga retroceder los logros conseguidos hasta ahora, poniendo en riesgo la vida de niñas y mujeres”, asegura Concha López, directora de PLAN Internacional.