31/01/2013 09:10:20

Acción contra el Hambre alerta de la difícil situación de Mali

Según Acción contra el Hambre la situación humanitaria en Mali tardará meses en estabilizarse

La ONG humanitaria Acción contra el Hambre denuncia que la región de Gao se encuentra todavía desabastecida. El bloqueo del principal eje comercial Mopti - Gao por los enfrentamientos y el cierre de las fronteras con Argelia están limitando considerablemente la circulación de mercancías (incluidos alimentos). Los comerciantes tuareg y árabes más importantes de Gao han trasladado sus mercancías a las afueras de las ciudades y los pueblos como medida de precaución ante la inestabilidad.

A pesar de que algunas tiendas han vuelto a abrir, la mayoría permanecen cerradas y la mayoría de los mercados se encuentran abandonados porque los pastores prefieren mover sus rebaños lejos de las ciudades para evitar que su ganado sea robado. La intensificación de los saqueos de las casas de los comerciantes tuareg y árabes, tras la recuperación de Gao por parte de las fuerzas africanas MISMA, hacen temer que no regresen de inmediato a la ciudad, lo que podría tener un impacto a largo plazo en la vida comercial y el suministro de la ciudad.

Aumento de los precios de los productos básicos y especulación
“La última cosecha tuvo lugar hace un mes, pero se nota a simple vista que no ha sido suficiente. La región de Gao suele ser deficitaria en términos de producción agrícola, pero debido a la crisis, los agricultores no han contado con el apoyo técnico que normalmente les brindamos”, señalan los equipos de Acción contra el Hambre sobre el terreno.

Mientras las familias con más recursos han podido aprovisionarse de alimentos, la población más vulnerable apenas cuenta con ninguna capacidad de respuesta. El precio de un kilo de mijo pasó de 275 francos CFA a 380 francos CFA, sufrió un aumento del 38%; el kilo de arroz se ha incrementado en un 31%, el aceite se encareció un 25% y el combustible un 66%. Los precios de los alimentos ya estaban fuera del alcance de la población más vulnerable, que viene sufriendo los efectos de la crisis desde hace 9 meses.

La liquidez también escasea en una zona donde el sistema bancario no funciona desde abril de 2012. La interrupción del flujo de efectivo, garantizado antes por los pequeños y grandes comerciantes, pone también en peligro la supervivencia de las familias que dependían de las remesas enviadas por los familiares que emigraron de Gao.

Se reduce el acceso humanitario
El temor a nuevos incidentes, la inestabilidad en las zonas rurales y la situación todavía caótica en las ciudades se traducen en una notable disminución de la asistencia a los centros de salud y en un aislamiento cada vez mayor de la población rural. Los principales actores humanitarios se están viendo obligados a adaptar su intervención según el contexto de seguridad, concentrando sus actividades en las principales ciudades de la región (Ansongo, Bourem, Gao, Menaka), hasta que existan suficientes garantías de seguridad antes de reanudar los desplazamientos hasta las zonas más remotas.

Durante la semana pasada, ante el deterioro del acceso al agua potable, los equipos de Acción contra el Hambre pudieron hacer llegar pastillas potabilizadoras desde Níger a la población con menos recursos. A pesar de que en estos momentos la organización cuenta con reservas suficientes de productos nutricionales para el tratamiento de la desnutrición, existe preocupación por las poblaciones de acceso muy limitado al norte. La situación en cuanto a seguridad sigue siendo muy imprecisa en muchas zonas.

En estos momentos, las prioridades de Acción contra el Hambre se centran en restablecer el acceso a los servicios de salud y nutrición para la población con desnutrición en las zonas rurales. Los equipos sobre el terreno están llevando a cabo evaluaciones rápidas para definir el nivel de inseguridad alimentaria de las familias en la región y brindar apoyo a las familias más afectadas por esta crisis. Ante los desafíos a los que se enfrenta la región y el país en los próximos meses en cuanto a seguridad, recuperación de la paz, de las administraciones y de un verdadero desarrollo en el norte, Malí todavía está lejos de dar por zanjada esta crisis.

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