La Comisión Europea ha elegido, además, como estándar de carga para toda la UE el denominado enchufe de tipo 2, que es el más usado. Actualmente, en Europa, hay 2 tipos de enchufe para vehículos eléctricos, lo que hace que un coche que llega a Alemania desde Francia, no pueda cargarse.
Según Europa Press, estas medidas forman parte de la estrategia sobre combustibles limpios que ha presentado el Ejecutivo comunitario. Y no es un proyecto barato: el coste de crear una red mínima de puntos de recarga en toda la UE será de aproximadamente 8.000 millones de euros. Pero están decididos a llevarlo a cabo ya que consideran que uno de los factores que frena la compra de coches eléctricos es la falta de estaciones para recargarlos.
El comisario de Transportes, Siim Kallas, ha asegurado que estas medidas permitirán "reducir nuestra dependencia excesiva del petróleo" y "desarrollar una industria del transporte capaz de responder a las demandas del siglo XXI" a un coste "asequible".
Además de la electricidad, Bruselas quiere impulsar otros combustibles limpios como el hidrógeno y el gas natural licuado y comprimido.