Ante el peligroso grado de contaminación, las autoridades municipales han puesto en marcha un plan de emergencia, que incluye la cancelación de las obras de construcción en más de una veintena de lugares. Según publica la agencia EFE, la Oficina de Protección Medioambiental de Pekín ha informado que 54 empresas han reducido en un 30% sus emisiones de carbono y ha quedado prohibido que las escuelas desarrollen prácticas deportivas al aire libre.
Los vehículos oficiales han dejado de circular por las calles, mientras que se ha lanzado un llamamiento a los residentes para que utilicen el transporte público y dejen sus coches en casa para combatir la espesa nube de smog.
La contaminación extrema ha afectado también a la salud de los residentes. Varios hospitales han revelado que en los últimos días han tratado a muchos más pacientes con enfermedades respiratorias o cardíacas de lo habitual.
La preocupación por la mala calidad del aire se ha convertido en el tema más recurrente en los foros chinos como Weibo (el twitter chino), donde se registraron alrededor de 7,68 millones de comentarios de internautas que exigen un mayor control de la contaminación del aire y se plantean el crecimiento económico chino y la calidad de vida actual.