Otros retos que se fija este movimiento son hacer que la vida en las zonas rurales sea atractiva para jóvenes y mayores, potenciando proyectos que arraiguen en el territorio; reducir el número de niños que debido a la crisis, viven por debajo del umbral de la pobreza, lo que impacta en su alimentación, su atención médica o el material escolar; y aumentar el porcentaje de donaciones de los ciudadanos particulares para con las entidades sociales.