Según ha desvelado la edición dominical del diario 'Frankfurter Allgemeine', los inspectores del Bafin, el organismo alemán de supervisión bancaria, han recibido orden de controlar rigurosamente sueldos, bonus y posibles artificios retributivos, de modo que los ingresos de los ejecutivos no escapen a la norma. Para ello, se llevarán a cabo controles extraordinarios a gran escala que serán más intensos cuanto mayor sea el banco.
"Es importante que verifiquemos cómo aplican los bancos la nueva normativa sobre retribuciones", declara en el rotativo el director ejecutivo de Bafin para la supervisión bancaria, Raimund Röseler, que anuncia que unos 20 institutos de relevancia para el sistema, con un balance superior a los 10.000 millones de euros y negocios complejos en el extranjero, serán objeto de inspecciones reiteradas, exhaustivas y por sorpresa.
El Bafin no ofrecerá agenda ni detalles sobre el procedimiento con el que se llevarán a cabo esas inspecciones porque "no queremos enseñar nuestras cartas", dice Röseler, quien sí advierte, sin embargo, que el objetivo de las mismas serán las sanciones ejemplares. En caso de que los inspectores de Bafin descubran alguna violación de la nueva normativa, el banco afectado deberá corregirla inmediatamente y será castigado con una severa multa.
La banca alemana ya está reaccionando a estas exigencias. Deutsche Bank, el primer banco alemán, acaba de anunciar que reducirá hasta un 20% las bonificaciones a sus empleados para reducir los problemas judiciales que afronta, según Der Spiegel. Fuentes de este banco calculan que las bonificaciones en banca de inversión caerán entre un 15% y un 20% en todo el sector. También se prevén recortes en banca privada, donde los bonus suelen ser menores.