Santa María de Garoña era la central nuclear más antigua de España. Inaugurada en 1971, puso fin a su actividad antes de que entren en vigor los impuestos previstos en la reforma energética del Gobierno. La central, que genera el 1,4% de la producción eléctrica española anual, empezó ayer a trasladar el combustible del núcleo a la piscina de almacenamiento de la instalación.
Las nuevas tasas supondrían a la central 153 millones de euros, lo que hace inviable su fututo. La reforma planteada por el Ejecutivo va a introducir impuestos más altos para generar electricidad con el objetivo de abordar el déficit de tarifa de 24.000 millones de euros, según informa La Vanguardia.
Endesa e Iberdrola, que son dueñas al 50% de la planta, decidieron apagar la central para evitar la medida que entra en vigor el próximo 1 de enero.
El Ministerio de Industria por su parte, tenía la intención de mantener Garoña abierta y así asegurar el mix energético del país. Sin embargo, Nucleor, el operador de la planta, afirmó que de continuar abierta, se tendrían que invertir 120 millones de euros para su mantenimiento, además de los nuevos impuestos.
En 2011, la energía nuclear supuso un 20% de la demanda eléctrica doméstica en nuestro país.