“Hemos hablado con muchas mujeres, niños y hombres que se han quedado sin hogar y sin su medio de vida: están concentrados en gimnasios, escuelas o iglesias, con un precario acceso a agua ”, explica desde la zona la cooperante española, Sofía Jiménez. “La gente está asustada, desorientada, triste y las condiciones en las que están viviendo estas primeras horas no hacen sino agravar esta presión”, explica Sofía.
Se trata de familias que tienen en la pesca o el cultivo de cocoteros su principal medio de vida y, pese a que Filipinas es el segundo país del mundo más expuesto a desastres naturales (solo por detrás de Bangladesh), este ha sido el más grave que han sufrido en esta provincia.
Acción contra el Hambre destaca la necesidad de asegurar agua, higiene y saneamiento básico así como utensilios básicos (bidones, mosquiteras, mantas, ropa) para las familias desplazadas.