Tanzania es uno de los países más pobres del mundo, ocupando uno de los últimos puestos del Índice de Desarrollo Humano de Naciones Unidas. El 80% de la población trabaja la agricultura, pero sólo el 4% de la tierra es cultivada por la difícil topografía y las inclemencias climatológicas. Los cambios climáticos de los últimos años, sobre todo los períodos de sequía, están afectando negativamente la productividad, ya que los cultivos y el ganado dependen de la lluvia en un 98%.
Por ello, los proyectos impulsados en la zona por parte de la Fundación La Caixa se dedican a mejorar el desarrollo socioeconómico de las comunidades rurales, en este caso con el principal objetivo de contribuir a la erradicación de la pobreza de los pequeños productores y productoras de las comunidades rurales de once distritos de las regiones de Dodoma y Morogoro.
La finalidad última de los dos proyectos impulsados por la Fundación La Caixa e Intermón Oxfam en Tanzania es demostrar que los pequeños productores pueden generar beneficios significativos y cuantificables y convertirse en proveedores fiables y estables en el mercado.
Se espera que los proyectos permitan reorganizar y especializar a los beneficiarios, para que puedan aprovechar las oportunidades del mercado, superar los retos planteados, y acceder a los servicios financieros. La previsión es contribuir a mejorar la calidad de vida de casi 7.000 personas de forma directa y 9.800 personas de forma indirecta.
Hasta el momento se está consiguiendo garantizar la seguridad alimentaria y la generación de ingresos a través de iniciativas de negocio sostenible como son la creación de una asociación para el procesado de aceite de girasol, que agrupe a cooperativas de procesado y comercialización bajo una gestión única, para incrementar su capacidad de producción; organizar a los productores de pollos en pequeños grupos especializados en la producción de huevos fertilizados y cría de pollitos, para generar una cadena de valor; crear mercados que servirán de lugar de encuentro entre los productores y sus clientes, que permitirán un aprovisionamiento bien programado, o promover un sistema de financiación entre los beneficiarios, construyendo una cultura de ahorro de parte de sus ingresos, que les permita contar con reservas para futuras inversiones y para prestarse mutuamente.