A finales de 2011, la potencia eólica instalada alcanzó los 240 GW en el mundo y se espera un crecimiento de al menos 40 GW este año. En 2020, la Agencia Internacional de la Energía (AIE) prevé que la capacidad instalada llegue a 587 GW, lo que supondría el 6% del suministro global de electricidad. No obstante, el escenario moderado de GWEO considera que se podrían alcanzar los 759 GW y cubrir el 8,3% de la demanda. En el escenario avanzado, la previsión alcanza los 1.100 MW y entre el 11,7 y el 12,6% de la demanda, lo que supondría un ahorro de casi 1.700 millones de toneladas de CO2.
“El ingrediente más importante para el éxito a largo plazo de la eólica es una regulación estable y a largo plazo, que envíe una clara señal a los inversores sobre la visión de los gobiernos sobre el alcance y el potencial de la tecnología”, afirma Sven Teske, senior energy expert de Greenpeace. “El Global Wind Energy Outlook muestra que la industria podría emplear 2,1 millones de personas en 2020 –tres veces más que hoy- con un apoyo regulatorio adecuado”, añade.