La normativa entró en vigor en enero de este año, cuenta con la oposición de países como EEUU, Rusia, India, China, México o Brasil.
Rusia ha amenazado en diferentes ocasiones a la Unión Europea con aplicar represalias contra las aerolíneas comunitarias, según publica el diario El Mundo.
La comisaria europea de Acción por el Clima, Connie Hedegaard, ha asegurado que diversos socios internacionales que rechazan el sistema de comercio europeo de emisiones se han mostrado dispuestos a avanzar hacia una acuerdo internacional en el seno de la Organización Internacional de la Aviación Civil (OACI) para frenar el impacto climático de la aviación.
Este hecho ha llevado a Bruselas a plantearse no aplicar este gravamen a los vuelos con origen o destino fuera de la Unión. Sin embargo, se esperará llegar a un acuerdo en la próxima asamblea general de la OACI, prevista para otoño de 2013. Los Veintisiete todavía tienen que dar su apoyo para suspender la medida.
Según palabras de la comisaria, el objetivo de este cambio es "crear buen ambiente", pero advirtió que si no se logran avances hacia un acuerdo global contra las emisiones de CO2 en la aviación, la Unión Europea pondrá fin a la prórroga.