Según informa Europa Press, la ceniza y los residuos de tabaco se convertirán en fertilizantes y abonos naturales para la agricultura; el papel que rodea al filtro en nuevo papel o cartón reciclado; y el filtro, en elementos plásticos de uso industrial como palés, o de uso cotidiano como carcasas de bolígrafos o nuevos embalajes.
Este proyecto pionero servirá también para sensibilizar a los fumadores para que se deshagan de forma responsable de los filtros de los cigarrillos una vez que los han consumido, evitando generar residuos en la vía pública, a la vez que se les ofrece una alternativa para que lo hagan de forma más respetuosa con el medio ambiente, al permitir que esos residuos se reciclen.