Vivir una situación tan complicada y extrema como la que vivió María después del accidente sufrido en el aeródromo de Duxford (Reino Unido), le hizo replantearse su vida. Tal y como ha comentado la piloto madrileña, María de Villota, “esta carrera la he ganado yo porque estoy viva”. Dentro de estos nuevos planes y habiéndolo sufrido en primera persona, ha decidido dedicar parte de su vida a otras personas que padecen enfermedades y necesidades de todo tipo.
María ha tomado la decisión de colaborar con esta Fundación por dos razones fundamentales: por el reciente fallecimiento de un familiar suyo con esta enfermedad, que fue ayudado y atendido por esta fundación y la apuesta por un grupo social tan desfavorecido como son los niños, con un tipo de enfermedades consideradas “raras”: las enfermedades neuromusculares.