Gracias a la cooperación se han logrado grandes avances en temas tan importantes como la desnutrición infantil, que está detrás de 1 de cada tres muertes infantiles, o la educación, donde se ha logrado la paridad entre niños y niñas en el acceso a la escuela primaria y la tasa de matriculación en la escuela primaria en África subsahariana ha pasado del 58 al 76%. Además, la cooperación ha permitido luchar contra enfermedades infecciosas y reducir a la mitad el número de fallecimientos por malaria en 43 de los 99 países endémicos, así como reducir a la mitad el número de personas sin acceso al agua potable antes del 2015.
Para la presidenta de Unicef España, Consuelo Crespo, estos datos demuestran que la inversión eficaz y sostenida en las personas, especialmente en los niños, sobre todo en las zonas y comunidades más marginadas es rentable puesto que “rompe el círculo intergeneracional de la pobreza, crea sociedades más estables y contribuye al crecimiento sostenible”, añade.
Consuelo Crespo ha recordado en su comparecencia que “España puede sentirse orgullosa de su participación en el logro de muchos de los resultados de desarrollo relacionados con la infancia” y recordó que en el año 2011 la contribución del gobierno español a Unicef alcanzó los 50 millones de dólares y la de la ciudadanía española (empresas y particulares) 48 millones de dólares.
Grandes retos para la infancia
A pesar de los avances, Consuelo Crespo ha querido recordar en el senado los importantes retos para la infancia. Entre ellos destaca que 19.000 niños mueren al día por causas evitables, 180 millones de niños en el mundo tienen desnutrición crónica y 20 millones sufren desnutrición aguda, todavía hay 61 millones de niños que no tienen acceso a la escuela primaria y que en 2010 murieron 287.000 mujeres por causas relacionadas con la maternidad.
Consuelo Crespo ha mostrado su preocupación “ante la gravedad del momento actual” al afirmar que “corremos el riesgo de perder buena parte del camino recorrido. Todos somos conscientes de lo difícil de nuestra situación económica. Pero no podemos olvidar que la reducción de fondos es mucho más que un apunte contable. Estamos hablando de vidas humanas”.
La Presidenta de Unicef España aboga por una recuperación con rostro humano, donde la protección a los más vulnerables esté en el centro de las decisiones. “Incluso en este contexto de crisis, hay margen para tomar decisiones estratégicas y buscar salidas que no generen más desigualdad. En estos momentos difíciles, la sociedad reclama de las instituciones amplitud de miras, capacidad para llegar a consensos en algunos aspectos esenciales y compromiso con los más débiles”.