Gracias a esta alianza con Flos, Bio-on ha desarrollado un bioplástico llamado biopolímero PHA que está hecho de los materiales desechados de la remolacha azucarera y la producción de caña. Este nuevo material no afecta al ciclo alimentario y además no requiere de disolventes orgánicos y es totalmente degradable en suelo y agua.
Para Marco Astorri, director ejecutivo de la firma italiana Bio-On, la colaboración entre biotecnología y diseño marca el principio de una nueva era. “La tecnología está disponible a nivel internacional y gracias a la gama de biopolímeros que hemos desarrollado es posible crear una amplia serie de objetos en todos los sectores donde actualmente se utiliza plástico”.