La compañía de muebles sueca se ha propuesto mejorar la eficiencia energética de sus instalaciones en al menos un 20%, haciendo extensible este objetivo también a sus proveedores. Además, Ikea se compromete a fabricar productos más sostenibles, intentado que la mayor parte de los los materiales utilizados para diseñar mobiliario del hogar, incluido su embalaje, sean renovables, reciclables o reciclados.
Otro de los pilares del proyecto es fomentar entre sus clientes una vida más sostenible, ofreciendo productos y soluciones para ahorrar dinero usando menos energía y agua y evitando que se malgasten. Por ejemplo, cambiará todas luces al sistema LED, mejorará la eficiencia de sus electrodomésticos y desarrollará soluciones económicas y sencillas para minimizar el empleo de agua.
En declaraciones recogidas por el diario El Mundo, el presidente y consejero delegado de de Ikea, Mikael Ohlsson, afirma que "queremos crear un mejor día a día para mucha gente. Una vida mejor incluye vivir de forma más sostenible. Hemos trabajado hacia este objetivo durante muchos años, hemos hecho ya mucho, y ahora estamos listos para dar el siguiente gran paso". Además destaca que uno de los mayores desafíos del siglo XXI es cómo hacer frente a la escasez de recursos y al cambio climático, aportando una mayor calidad de vida para los ciudadanos de todo el mundo.