Gore habló del impacto que la actividad humana tiene sobre el medio ambiente, y cómo esa crisis climática también repercute luego en el actual sistema económico. El Premio Nobel de la Paz apuntó que "todas las crisis traen oportunidades" y que, por lo tanto, habría que abordar la actual girando hacia las energías renovables.
En cuanto al calentamiento global, Gore hizo hincapié en cómo desde mediados del siglo XX, la temperatura ha ido creciendo de manera exponencial, explicando que las causas de ese crecimiento están en la industria, el tráfico rodado y en la emisión de gases de efecto invernadero. Un hecho que tiene una directa consecuencia en la escasez del agua, puesto que al hacer más calor, se evapora más el agua, y al haber más temperatura, ese vapor se condensa más en la atmósfera. Según explicó Al Gore, es esta circunstancia la que ha provocado un aumento del número de inundaciones sequías e incendios.
El ex vicepresidente de Estados Unidos hizo un llamamiento para que el cambio climático "sea conversación en todos los ámbitos", desde el ciudadano al político, instando a que "no hay que rendirse" ante esta situación. También realizó un alegato por la inversión en energías renovables, explicando cómo, en los últimos años, la producción de energía solar o eólica ha crecido y cómo el coste de producción de esas energías ha decrecido.