La ONG denuncia que hoy en día dos millones de personas en Europa no tienen acceso a agua potable ni a un saneamiento adecuado y muchas más viven en una situación de estrés hídrico por la dificultad de hacer frente a las tarifas del agua.
La consideración del agua como un derecho humano choca frontalmente con la concepción mercantilista que hoy en día tiene este recurso natural por parte de numerosas instituciones y administraciones. Según denuncia la ONG las empresas privadas asumen la gestión del agua y operan bajo criterios basados en la maximización de beneficios y no en la universalización del acceso.