Existen una serie de consejos que nos pueden ayudar a disminuir el consumo, las emisiones de gases de efecto invernadero, disminuir la contaminación ambiental y aliviar el bolsillo:
• Mirar la presión de los neumáticos regularmente (recomendado cada dos semanas). Una presión correcta de los neumáticos significa una menor resistencia a la rodadura y, por tanto, un menor consumo de combustible y una conducción más eficiente.
• Deshacerse de cargas innecesarias. Esto incluye quitar los elementos de carga del techo cuando no vayan a ser utilizado, lo que además puede incrementar en un 10 % el consumo de combustible.
• Planificar los viajes, lo que evitará que nos perdamos y realicemos mayores distancias de desplazamiento. Prestar atención a las noticias de tráfico, nos ayudará a no meternos en atascos y ahorrar combustible.
• Después de arrancar el motor, iniciar la marcha en seguida. Los motores de hoy en día no necesitan una fase de calentamiento.
• Utilizar la marcha más larga que permita la conducción en ese momento, pero no dejar que el motor gire a muy pocas revoluciones.
• No sobrepasar el límite de velocidad. Cuanto más rápido se conduce, más combustible consume el vehículo. Conduciendo a 110 km/h se consume un 9 % más de carburante que a 90 km/h y un 15 % más que a 80 km/h.
• Conducir con un poco de anticipación y con suficiente distancia con el vehículo que le precede, de esta manera podrá evitar frenazos violentos. Su vehículo necesita más energía para comenzar a rodar de nuevo después de haber desacelerado.
Según un estudio realizado por la empresa de neumáticos Continental en Europa, utilizando técnicas de eco-conducción nos podemos ahorrar, de media, 500 euros al año. Además, el estudio pone de manifiesto que a pesar de que 9 de cada 10 personas está preocupada por el aumento constante del precio del combustible, el 40% de los encuestados admite no tener ni idea a la hora de realizar una conducción eficiente, lo que contribuiría a ahorrar el 20% de su gasto anual.