Pinturas, esculturas, obras sobre papel, libros, revistas y fotografías procedentes de más de 80 prestadores, en su mayoría británicos, forman "La isla del tesoro. Arte británico de Holbein a Hockney". La exposición comienza con fragmentos de esculturas de alabastro procedentes de una iglesia destruida con la llegada del calvinismo y finaliza con una obra de Tony Cragg de 1981.
Los tesoros británicos que se podrán descubrir en la exposición son muestras de artistas tanto conocidos como desconocidos. "Nunca hubiéramos intentado hacer algo semejante con Francia, al tratarse de una historia muy conocida, pero faltaba ese relato abreviado del arte británico", ha señalado Javier Gomá, director de la Fundación, para quien la exposición es una especie de compendio.
Las piezas que se exponen forman parte de todos aquellos tesoros que, por norma general, permanecen ocultos. Se han seleccionado piezas que no son las más conocidas ni visitadas para así dar la oportunidad a los visitantes de conocer aquel arte que, a menudo, no está a su alcance.
Como comisario de la exposición, se ha contado con el conservador británico Richard Humphreys, quien se ha comparado con "un pirata" que ha trazado una historia muy desconocida a través de un relato subliminal con "mucho arte".