Según publica BBC Mundo, el secreto está en el material. Parte del vestido está hecho de un tejido que contiene alcohol polivinílico, un polímero sintético utilizado generalmente en detergentes, que se disuelve en el agua sin dañar el medio ambiente. El resto del traje está compuesto por otros materiales que no son solubles, pero sí biodegradables, como algodón orgánico y accesorios 100% ecológicos.
Así, después del día de la boda, la flamante esposa puede sumergir una parte de la prenda en agua, hasta hacerla desaparecer, como por ejemplo las mangas, y como resultado, obtiene una prenda diferente.