La alta instancia francesa va más allá del fallo en apelación de un tribunal de París al considerar que la petrolera no está exonerada de satisfacer las demandas materiales de daños y perjuicios presentadas por multitud de damnificados.
La petrolera Total, primera empresa francesa en capitalización bursátil y propietaria del crudo que transportaba el Erika, había sido condenada a una multa de 375.000 euros por un delito ecológico y a pagar indemnizaciones por valor de unos 200 millones de euros a los municipios afectados. En la sentencia se consideró hace dos años que Total contrató un barco demasiado viejo y en mal estado y no se preocupó de su seguridad, por lo que cometió "un delito de imprudencia".