La norma tiene por objetivo principal aumentar la transparencia y el entendimiento entre los proveedores de servicios de consultoría y sus clientes, para así reducir las barreras a este tipo de servicios y mejorar los resultados de los proyectos de consultoría. Como señala Manuel Pimentel, presidente de la AEC, "se trata de un primer intento de homogeneizar términos y conceptos, para que sea más fácil el intercambio de los servicios de consultoría, así como añadir transparencia y competitividad al mercado europeo".
La norma se basa en las buenas prácticas del sector de la consultoría de gestión en Europa; incluye recomendaciones, elaboradas a partir de investigaciones y experiencias de proveedores y clientes, para mejorar la definición del proyecto, la ejecución y el cierre de los servicios de consultoría de gestión. Asimismo, la norma proporciona las directrices para una prestación eficiente de los servicios de consultoría de gestión, abordando cuestiones legales y éticas; aspectos de gestión y comunicación, relaciones con el cliente, la planificación y la ejecución del servicio, etc.
"A pesar de que la norma no tiene un carácter obligatorio, ni es certificable, aportará beneficios indudables para nuestras empresas, ya que defiende la compra de soluciones de consultoría en formato de proyecto, una larga aspiración del sector", asegura Manuel Pimentel.