El informe afirma que con una gran expansión de las energías renovables y aplicando criterios de eficiencia energética en los vehículos se terminaría con la dependencia mundial de los combustibles fósiles, causantes del cambio climático y de alteraciones en los ecosistemas de la tierra como, por ejemplo, los ecosistemas marinos.
El informe también incluye una hoja de ruta práctica para reducir la demanda de petróleo en un 80%, sobre todo enfocado al sector transporte. Así, demuestra que "no haría falta explotar el Ártico ni otras fuentes marginales de petróleo, como las arenas bituminosas de Canadá o las perforaciones en aguas profundas de Brasil o Canarias, si se usase más energía renovable para impulsar los vehículos y se estableciesen límites de eficiencia energética mucho más estrictos para los automóviles en Europa y en el resto del mundo".