Layla es la segunda mujer con este tipo de condena que consigue la libertad en Sudán en apenas dos meses, tras Intisar Sharif Abdalla, liberada el 3 de julio pasado.
En el caso de Layla, el juez que revisó su sentencia rebajó los cargos a los que se enfrentaba y consideró que ya había respondido suficientemente por su delito con las semanas que ha pasado en la cárcel, junto con su hijo pequeño de seis meses.
A través de dos acciones on-line abiertas por la organización para intentar acabar con esta práctica en el país africano, Amnistía Internacional ha recogido 120.000 firmas que han sido entregadas en la embajada de Sudán. La campaña contras estas ejecuciones ha conseguido un gran apoyo ciudadano, especialmente a través de las redes sociales.