Esta noticia llega después de que investigadores del King’s College, en la Universidad de Cambrige, alertaran que las elevadas temperaturas y los niveles de contaminación en los días previos a la celebración de los Juegos Olímpicos podrían causar dificultades respitarorias a los atletas.
Según publica The Guardian, en los últimos cuatro días de los Juegos, el aire comenzó a circular a través de Inglaterra provocando un aumento en el ozono a nivel del suelo y los niveles de contaminación se situaron por debajo de las directrices de la Organización Mundial de la Salud.