Los resultados revelan que el "arado" reiterativo de los residuos del lecho marino por los arrastres de los barcos ha alterado la sedimentación del suelo. Además ha ablandado y simplificado la morfología submarina original.
El equipo de investigadores ha empleado varios instrumentos oceanográficos para medir el sedimento marino y así poder determinar el efecto del arado que ejerce la pesca de arrastre en el suelo. Además, con una serie de mapas batimétricos han demostrado que los cambios en el relieve submarino se han producido en las áreas de arrastre, las cuales contrastan con los suelos no concurridos por esta flota, que conservan su orografía original.
El arrastre de las redes sobre el fondo del mar remueven y levantan las partículas que forman el sedimento de la zona superficial. Según ha explicado a El País Pere Puig, investigador de l’ICM-CSIC, "los taludes continentales, y en particular los flancos o las vertientes de los cañones submarinos, son regiones del fondo marino con una pendiente relativamente elevada y que tradicionalmente han sido explotadas por las flotas arrastreras. Con el paso de las artes de pesca, los sedimentos superficiales se levantan con facilidad y tienden a desplazarse en suspensión a favor de la pendiente. Esto provoca avalanchas de fango que se desplazan desde los caladeros hacia sectores situados a mayor profundidad". Esta acción, comenta el experto, "contribuye a la erosión y a remodelar grandes extensiones de los taludes continentales debido a esta actividad humana".
El artículo de Nature profundiza en la transformación morfológica de los taludes continentales por el impacto de la pesca de arrastre y las comparan con las modificaciones morfológicas causadas por las actividades agrícolas en la tierra. "Los caladeros de pesca en los taludes continentales serían el equivalente en el mar a un campo de cultivo en una ladera de una montaña que se ha arado de forma continuada hasta modificar su relieve original", detalla Puig.