Los principales problemas de las personas que atendieron eran de tipo mental, jurídico y matrimonial. Sin embargo, Faro también ayudó a personas con drogadicción y situaciones de paro prolongado.
La edad de las personas a las que ayudaron oscila entre los 36 y los 46 años que forman partes de colectivos desfavorecidos y no tienen una perspectiva de futuro muy estable. Gracias a la obra social de Faro estas personas han encontrado un punto de apoyo muy necesario sobre todo en las fechas estivales, en que muchos otros centros y fundaciones cierran sus puertas.