Sólo con datos e información fiable, que sea fácilmente interpretable según el contexto de la empresa, será posible mejorar el rendimiento energético de la misma. La eficiencia energética no equivale al ahorro: equivale a la reducción de la energía sin la reducción de la satisfacción de los clientes o usuarios.
Entender mal este concepto o basar un nuevo sistema de gestión energético en cifras de difícil cálculo o de compleja relación con la realidad de una empresa no hará más que alejar a la misma de un objetivo deseable: la correcta utilización de la energía. Por ello, DNv Business Assurance trabaja para que las empresas puedan funcionar energéticamente mejor y, de esta forma, mejorar sus resultados y aumentar el nivel de satisfacción.
Según esta compañía, la mejor forma de alcanzar la eficiencia energética óptima es gestionarla de forma sistemática, no como una suma de pequeñas partes.