La presa de Belo Monte, en Brasil, que se convertirá en la tercera más grande del mundo si el proyecto se acaba llevando a cabo, podrá continuar con los trabajos de construcción después de que el Tribunal Supremo de Brasil contradijera el fallo de un juzgado inferior, que había ordenado la paralización de las obras a mediados de mes.
Según informa El País, el presidente del Supremo, Carlos Ayres Britto, ha anulado la decisión adoptada el pasado 14 de agosto por el Tribunal Regional Federal (TRF1), que había decidido paralizar las obras por no haber sido consultados los indígenas de la zona.
Esta decisión es revisable, ya que el presidente del tribunal ha solicitado más información sobre el caso para poder hacer un análisis más detallado.
Las tareas de construcción de la nueva presa de Belo Monte, situada en la localidad de Altamira, en el Estado norteño de Pará, comenzaron el pasado marzo pese a la oposición de los indígenas y de numerosas asociaciones ecologistas, que argumentan que la nueva infraestructura supondrá un enorme impacto ambiental.
En caso de ser construida, la presa de Belo Monte se convertiría en la tercera mayor central hidroeléctrica del mundo, solo por detras de las Tres Gargantas de China y de la presa de Itaipú.