Los investigadores pertenecen al centro John Innes, de Norwich (Reino Unido), y su proyecto se centra en mejorar la subsistencia de los granjeros africanos, que no pueden permitirse comprar fertilizantes para mejorar sus cultivos. Según ha afirmado el centro, las nuevas plantas transgénicas capaces de autofertilizarse también pueden tener beneficios medioambientales, ya que la producción de fertilizantes tiene una importante huella medioambiental. Además, se evitaría la contaminación de las fuentes de agua a partir de determinados componentes químicos de estos productos.
Según informa Green Biz, la investigación tratará de crear unas plantas capaces de fijar el nitrógeno del aire como hacen los guisantes o las judías, reduciendo así la necesidad de agentes químicos externos. Si lo logran, los agricultores podrán mejorar notablemente sus cultivos sin necesidad de tecnología o productos químicos.
“Durante la Revolución Verde, los fertilizantes de nitrógeno ayudaron a triplicar la producción de cereales en algunas zonas, pero estos productos son inalcanzables para los pequeños agricultores de los países en vías de desarrollo”, explica para Green Biz el Profesor Giles Oldroyd, director del proyecto del John Innes Center. Oldroyd añade que “la Revolución Verde Africana necesita otro método de fertilización mediante nitrógeno, y nuestro proyecto tendría beneficios para los agricultores y para el medio ambiente, además de potencial la autosuficiencia y la igualdad”.
Sin embargo, los cultivos transgénicos levantan muchas críticas. Kirtana Chandrasekaran, activista de Friends of the Earth, considera que estos cultivos degradan el suelo y acaban con el suministro de agua de las comunidades locales. “Los cultivos transgénicos han prometido mucho y han dado muy poco. Esta donación estaría mejor aprovechada ayudando a los países en vías de desarrollo a desarrollar su propio conocimiento para desarrollar sistemas agrícolas diversos y propios que se ajusten a las necesidades locales”.