El análisis se ha realizado mediante una hipótesis de sustitución modal de los servicios realizados por Renfe según el modelo del Departamento de Economía y Transporte de la universidad de Leeds: el 80% de los servicios de cercanías y media distancia se sustituirían con automóvil, y el 20% con autobús. El 50% de los servicios de larga distancia se sustituirían con automóvil, el 40% con avión y el 10% con autobús, mientras que la totalidad de los servicios de mercancías se sustituirían con camión.
Estos datos “permiten cuantificar la aportación de Renfe a la sostenibilidad y confirman al ferrocarril como el modo de transporte con menores costes externos por unidad transportada”, según Renfe.
Según informa la compañía, la importancia de esta aportación de Renfe a la sostenibilidad del sistema de transporte resulta vital en entornos metropolitanos donde la actividad diaria del transporte de viajeros es muy intensa. Los más de 2.000 trenes de Cercanías que Renfe pone en circulación diariamente en toda España permitieron un ahorro por costes externos de 479 millones de euros y la emisión de 765.000 toneladas de CO2.
Asimismo, la circulación de los trenes de mercancías también resulta clave en la aportación de Renfe a la sostenibilidad medida a través del ahorro de costes externos. La cifra alcanzó los 322 millones de euros en 2011, el coste social que habría tenido transportar la misma carga mediante la circulación de 3,7 millones de camiones.