El acuerdo entre el gobierno birmano y la ONU desarrollará programas de ayuda para los niños víctimas del reclutamiento, que trabajarán por la reinserción y por el diálogo con las guerrillas para disuadirles de esta práctica.
Unicef, que se encargará de parte del trabajo de campo, ha manifestado su satisfacción por la firma de este acuerdo, ya que según recoge el diario El Mundo, considera que "el trabajo más importante es liberar a los niños del Tatmadaw lo antes posible y que vuelvan con sus familias para recuperar sus vidas".
Birmania sufre desde hace años numerosos conflictos entre sus etnias, que representan más del 30% de los 53 millones de habitantes del país. Aunque el nuevo gobierno birmano ha comenzado un proceso de diálogo y apertura política, todavía continúan los combates entre las etnias, especialmente en la zona que controla la minoría Kachin.