Tan sólo un 32% de los encuestados confía en que los gobiernos puedan comprometerse con un objetivo común en Rio+20, destacando la poca confianza que muestra el propio tejido empresarial: el 67% de las empresas participantes no creen que la Cumbre sirva para mucho. Además, en caso de que se llegara a un compromiso, el 92% considera que no sería demasiado efectivo.
Expertos y empresas sí coinciden en el papel clave de los ciudadanos y consumidores. Casi el 80% señala que la comprensión por parte de la sociedad sobre qué es y qué implica el desarrollo sostenible es clave para garantizar el éxito del cambio. Sin embargo, el 67% de los encuestados reconoce que los españoles estamos poco o nada informados sobre nuestra capacidad de actuar a favor del desarrollo sostenible.
Asimismo, la mayoría de los encuestados consideran insuficientes los acuerdos voluntarios y las buenas prácticas en materia de RSE. El 92% opina que las buenas prácticas deberían convertirse en estándares, y reclaman más regulación que permita penalizar a los infractores e incentivar a quienes mantengan prácticas sostenibles. La mayoría también coincide en la necesidad de una reforma fiscal y presupuestaria a favor de una economía verde, así como una reforma del mercado financiero para favorecer la inversión en esta misma dirección.
Por último, casi todos los expertos afirman que es necesario complementar el PIB con indicadores que permitan medir el progreso en preservación de la riqueza natural y el bienestar social. Además, también creen imprescindible la coordinación de los diferentes departamentos y administraciones públicas para hacer posible una verdadera política económica y social orientada a la sostenibilidad.
Sin embargo, las empresas, gobiernos y sindicatos deberán ganarse la confianza de los españoles, que mayoritariamente no confían en ellos, sino en las ONG y las organizaciones de consumidores.