23/05/2012 10:11:55

Proponen un impuesto del 20% para la comida menos saludable

Investigadores británicos proponen gravar la comida menos sana para generar una mejora de la salud de la sociedad

El British Medical Journal ha publicado la investigación de un grupo de expertos de la Universidad de Oxford que proponen establecer un impuesto del 20% para gravar los alimentos menos sanos y apoyar con subsidios a los más sanos. Su investigación se apoya en las medidas de este tipo que ya han tomado algunos países como Francia, Dinamarca y Hungría.

La eficacia de estas medidas todavía no se ha probado, pues no existen estudios directos. Sin embargo, Dinamarca introdujo en 2011 un impuesto sobre la grasa, Hungría otro a la comida basura y Francia a las bebidas azucaradas. Además, la ONU también ha debatido el papel de este tipo de impuestos, y es posible que el tema vuelva a salir a a luz en la Asamblea Mundial de la OMS que comenzó el pasado lunes.

En Estados Unidos, donde también se estableció un impuesto sobre las bebidas azucaradas, no se ha observado una mejoría en la salud de la población, quizá porque el impuesto era bajo y no afectó al consumo. Además, los consumidores pueden acudir a productos compensatorios. No obstante, el informe publicado en el British Medical Journal ve un nicho en las poblaciones con menos recursos, que en general siguen dietas menos sanas. Si los gravámenes sobre la comida menos sana se acompañan de incentivos a la más saludable (verduras y frutas), los más pobres reaccionarán al cambio de precio de los productos, lo que podría suponer una modificación hacia dietas más sanas.

El presidente del Centro de Investigación Biomédica en la Red de la Fisiología de la Obesidad y Nutrición, Felipe Casanueva, declaró para El País que “nosotros somos más partidarios de la educación que del tema positivo, pero está claro que en los países donde lo han hecho los resultados han sido buenos. El precio es un factor disuasorio, como se ha visto con el tabaco”. Para Casanueva, las bebidas azucaras y la bollería deberían ser los primeros en sufrir este gravamen, pues “no son alimentos básicos sino más bien objeto de diversión”. Además, habría que subvencionar las alternativas, porque “actualmente, es más cara una manzana que una pieza de bollería”.

No obstante, los detractores de esta propuesta no son pocos. La industria está en contra porque considera que es una medida injusta que provocará la pérdida de empleo, pero los autores del trabajo se defienden afirmando que es lo mismo que argumentaron las tabacaleras en su momento. El presidente de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición, Javier Salvador, tampoco apoya esta medida. “Más que pensar en gravar, habría que ver cómo abaratar los alimentos saludables. Porque actualmente la comida rápida es más barata que la sana, y la Administración debe tener sensibilidad hacia estas personas. No se trata de echarle la culpa al consumidor, sino de equilibrar precios”.

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