De las 279 personas con certificado de discapacidad que acudieron a la fundación en busca de empleo, 77 han conseguido un trabajo en una de las más de 100 empresas que colaboran habitualmente con la misma.
Según declaró Ana Muñoz de Dios, directora de la Fundación Integra, este alto índice de contratación obedece, en época de crisis, a la voluntad de las empresas de ser socialmente responsables y dar oportunidades a personas con diferentes capacidades. Muñoz también destacó que el número de contrataciones de estas personas es superior al de otros colectivos en riesgo debido a su deseo de cumplir con la LISMI, pero también a que se generan mayores bonificaciones en sus contrataciones.
La Fundación ha observado que en el 90% de los casos, las personas contratadas obtienen una valoración positiva por parte de los departmentos de Recursos Humanos, un dato que para Fundación Integra significa que su capacidad es la misma que la de los demás trabajadores. El estudio resalta también que la mayoría de personas contratadas son mujeres de edades comprendidas entre 36 y 45 años para puestos del área socio-sanitaria, centros de llamadas o servicios de limpieza y jardinería.
Para la Fundación, la coyuntura económica actual y las grandes cifras de desempleo hacen que esta ley cobre más sentido que nunca, pues se convierte en un utensilio de gran utilidad para que estas personas puedan conseguir un empleo e integrarse plenamente en la sociedad.