La mayoría de estas personas con discapacidad que poseen responsabilidades familiares son mujeres (un 57%), y la discapacidad más habitual es la física (70%), seguida de la sensorial, la orgánica y la psíquica. La mayoría tienen entre 36 y 45 años, y para más del 66% de ellos, la principal responsabilidad familiar es el cuidado de los hijos, así como el de los padres.
Casi la mitad de las personas con discapacidad y responsabilidades familiares son el único sustento de la economía familiar, bien porque su cónyuge está en paro (en el 87% de los casos) o bien porque no tienen pareja (12,7%). Así, más del 48% de las personas con discapacidad y responsabilidades familiares no comparte éstas con nadie y encarna el único sostén económico del hogar.
Más preocupante es el hecho de que, a pesar de ser el único sustento económico, un 46% de las personas con discapacidad y responsabilidades familiares no compartidas se encuentra en situación de desempleo, y casi la mitad de ellas (47,8%) lleva más de un año sin trabajar. Porr último, es significativo el porcentaje de personas con discapacidad y responsabilidades familiares que han decidido emigrar en busca de trabajo. Un 16,7% cambiaron de localidad, un 8,3% de provincia y otro 8,3% de país.