Tras la explosión de la plataforma Deepwater Horizon de BP en 2010, y a pesar de los esfuerzos realizados, el impacto medioambiental ha sido demoledor. Las investigaciones de Greenpeace demuestran que los vertidos de crudo generan más daño cuando se producen en aguas profundas que en la superficie marítima, y algunas de las perturbaciones ecológicas son irremediables.
Según la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA, en sus siglas inglesas), se han recogido más de 8.500 aves, de las cuales sólo 1.423 fueron rehabilitadas; 613 tortugas marinas muertas, más de 150 mamíferos marinos muertos, etc. A principios de 2011, la NOAA descubrió una mortalidad inusual entre los cetáceos del norte del golfo de México, así como muchos otros trastornos y enfermedades en la fauna marina de la zona.
Política energética
Greenpeace denuncia que, pasados dos años, parece que los gobiernos no hayan aprendido nada. El debate energético que debiera haberse generado no sólo no ha ocurrido, sino que Estados Unidos y México han llegado a un acuerdo para incrementar la explotación de los recursos fósiles del golfo de México, un área catalogafa como zona de alto riesgo por los grandes niveles de profundidad. Asimismo, España ha incrementado su apuesta por la búsqueda y extracción de hidrocarburos en su cosa, abriendo las aguas frente al Parque Natural del Delta del Ebro, así como en las Islas Canarias.
En Tampico, Veracruz y Yucatán (México), algunas organizaciones como la Federación de Asociaciones Cooperativas Pesqueras de la zona Norte de Tamaulipas, que congregan a más de 20.000 pescadores, han denunciado a la empresa British Petroleum y exigido a ésta una indemnización debido a la baja en la producción pesquera migratoria. "Este es un claro ejemplo de los impactos que deja la perforación en aguas profundas y de los peligros que representa para el medio ambiente. Petróleos Mexicanos tiene un amplio historial de derrames petroleros en las costas de Tamaulipas, Veracruz, Tabasco y Campeche. Ahora, con los planes de exploración de aguas profundas en las costas del golfo de México, se incrementa la incertidumbre por los daños que puede provocar esta industria del lado mexicano", ha declarado Beatriz Olivera, coordinadora de la campaña de Energía y cambio climático de Greenpeace México
La Comisión Nacional de Hidrocarburos (CNH) de México ha emitido y promulgado procedimientos y requerimientos en materia de seguridad industrial para la perforación de hidrocarburos en aguas profundas, alegando que aún no existe la experiencia, ni la capacidad técnica, para hacer frente a un escenario de catástrofe como el ocurrido en el golfo de México. Sin embargo, Greenpeace considera que una revolución energética basada en fuentes renovables es posible. Según la organización, en México se podría generar más del 90% de la energía para 2050; y en España se podría instalar un sistema energético eficiente y renovable que produjera energía para toda la demanda energética del país.