Amnistía Internacional denuncia la actitud del gobierno de Bahréin, que acogerá estos días la cuarta prueba del campeonato del mundo de Fórmula 1 y tratará de proyectar una imagen moderna mientras sus ciudadanos carecen del derecho a la libre expresión y reunión. El pasado 14 d febrero, una manifestación de la sociedad civil bahrení salió a la calle para pedir más derechos. Meses más tarde, “el país se vio sumido en una crisis de derechos humanos que aún persiste: uso desproporcionado de la fuerza, detenciones masivas, torturas, decenas de personas muertas y cientos de heridos cada día”, según Amnistía Internacional.
Abdulhadi Al-Khawaja, al igual que otros 13 activistas bahreníes, fueron detenidos entre marzo y abril de 2011. Según informa Amnistía internacional, estuvieron recluidos en régimen de incomunicación y muchos fueron torturados durante los primeros días de detención, sin posibilidad de ver a sus familias ni abogados hasta el día del juicio, cuando Al-Khawaja fue condenado a cadena perpetua.
Actualmente, Al-Kawaja se encuentra en huelga de hambre, y su estado de salud ha empeorado mucho desde que empezó a reducir sus ingestas el pasado 29 de marzo. Desde el 5 de abril, las autoridades no le permiten las visitas de su familia y abogados.
Amnistía Internacional considera de Al-Khawaja y el resto de activistas encarcelados son presos de conciencia, pues han sido encarcelados por el ejercicio pacífico de su derecho a la libertad de expresión y reunión.