La ampliación de la refinería de Cartagena, a la que se han destinado 3.150 millones de euros, es la mayor inversión industrial de la historia de España y uno de los proyectos clave en la estrategia de Repsol. Permitirá mejorar la balanza comercial de España, ya que reducirá considerablemente la importación de combustibles de automoción.
800 puestos de trabajo propios
La explotación de la nueva refinería supone la creación de 800 puestos de trabajo propios y otros 800 en empresas contratistas, además de un empleo inducido estimado en más de 8.000 personas. En las obras de ampliación han participado unas 20.000 personas, con puntas diarias de más de 7.700 trabajadores.
En su discurso, Antonio Brufau ha afirmado que la nueva refinería es un referente en sostenibilidad medioambiental, seguridad y ahorro energético. “Este proyecto ejemplifica el espíritu de Repsol. Una refinería que no hubiera soportado esta crisis que venimos padeciendo desde 2008, se ha convertido en una instalación pionera. En lugar de perder puestos de trabajo, se han creado”, ha afirmado el presidente de Repsol.
Tras descubrir una placa conmemorativa, el Príncipe de Asturias ha visitado las nuevas unidades de la refinería, que duplican su capacidad de producción, hasta alcanzar los 11 millones de toneladas anuales (220.000 barriles al día), el 50% de las cuales serán destilados medios, sobre todo gasóleos. Este proyecto, junto con el llevado a cabo en la refinería de Petronor (Vizcaya), posiciona a Repsol entre las empresas europeas con mejor esquema de producción.
Las nuevas instalaciones permiten la obtención de combustibles limpios para el transporte, impulsando el uso de biocarburantes, y maximizan la eficiencia energética en el proceso de producción. Con la puesta en marcha de las nuevas unidades, la refinería de Cartagena se convierte en una de las más modernas y con mayor capacidad de conversión del mundo. Además, también se sitúa entre las más eficientes de Europa a nivel energético y medioambiental.