Según ha informado la fundación, todos los muebles y objetos cedidos por Ikea se destinarán a amueblar la vivienda de entrenamiento de la entidad. En estos pisos se instruye a jóvenes con discapacidad intelectual tanto en tareas del hogar como en la convivencia para que el día de mañana puedan tener una vida independiente, ya sea en un lugar supervisado o en su propia casa.
No es la primera vez que IKEA colabora con la fundación, ya que estas viviendas supervisadas se pusieron en marcha el año pasado gracias a una primera donación de la cadena sueca. Esta vez, el mobiliario cedido por IKEA se compone de 40 mesas, 110 sillas, 45 taburetes, 230 lámparas, 150 cojines, 35 sillones y varios metros de textil.
"Gracias a esta cesión podremos renovar la vivienda tutelada y supervisada y amueblar la casa de entrenamiento en la que los jóvenes con discapacidad intelectual practican las habilidades necesarias para vivir de forma independiente", afirman desde la Fundación Carmen Pardo-Valcarce.