Tan sólo cinco países reconocen un Derecho Humano al Agua y al Saneamiento en sus constituciones: Nicaragua, Uruguay, Bolivia, Ecuador y México. La coordinadora de la Alianza por el Agua, Maria Jesús Cajal, destacó que las reformas jurídicas para incorporar este derecho en las legislaciones regionales y nacionales deben acompañarse con programas efectivos e divulgación e información. También coincidió Federico Basañes, Jefe de la división agua y saneamiento del Banco Interamericano de Desarrollo, que considera que además de promover las inversiones para el acceso universal al agua, las instituciones financieras deben aportar asistencia técnica, trabajando con los operadores de agua y la sociedad civil.
“Aceptad compartir vuestro poder con nosotros, los ciudadanos”, dijo ayer Laurent Chabert d’Hières, director de la ONG “Eau vive” (Agua viva), dirigiéndose a las autoridades locales y políticas. Más que un llamamiento al reconocimiento de los ciudadanos, Chabert busca la cooperación y el refuerzo del diálogo entre los políticos y la sociedad. Sólo creando espacios de diálogo como la Alianza por el Agua (que vincula a administraciones públicas, empresas, centros de investigación y opinión, entidades sociales y ciudadanos) se posibilita un acercamiento entre la sociedad civil y las autoridades.
En el 6º Foro Mundial del Agua que tiene lugar en Marsella, y que es pionero invitando a participar a las ONG, ya se han presentado algunas soluciones concretas para lograr el acceso al agua. En cualquier parte del mundo, estas soluciones deben tener un denominador común: el compromiso de la comunidad local. Capacitar a la población, darles útiles, implicarles en el proceso de tomar de decisiones, construir juntos las soluciones, encontrarse para intercambiar los conocimientos a nivel local, sensibilizar, educar y formar, son las claves. La región montañosa de Oaxaca, en México, es prueba de ello. Gracias a la cooperación de más de 2.000 estudiantes y profesores de 17 escuelas distintas, la región tiene ahora instalaciones de saneamiento y agua corriente.
Pero para garantizar el éxito de la implantación de soluciones contra la falta de acceso al agua es necesario colaborar con las autoridades. En una ponencia que tuvo lugar ayer, expertos de todo el mundo formularon una serie de recomendaciones para la creación de un legislatura mundial del agua. Vicente Andreu, presidente de la Agencia Nacional de las aguas de Brasil, afirmó que “todos los documentos internacionales sobre la gestión del agua ponen barreras. La cumbre Río + 20 permitirá revisarlos”. Además, criticó la convención del agua de 1997 de las Naciones Unidas. Para mejorar la legislación mundial, los participantes sugirieron crear un plan internacional sobre la gestión del agua. Francisco Nunes Correia, ministro portugués, propuso el establecimiento de una agenda mundial para instaurar progresivamente dicha legislación. Por su parte, el comisario del delta de Holanda, Wim Kuijken se pronunció hacia una organización horizontal de la gestión del agua, así como por una mejor armonización de los diferentes niveles legislativos estatales.