La fase de utilización de los edificios es responsable de la mayor parte del consumo de energía y de emisiones de gases de efecto invernadero que se producen a lo largo del ciclo de vida de los mismos. En el sector residencial, la calefacción es el mayor demandante de energía, con cerca de la mitad del consumo del sector.
Por ello, las principales regulaciones existentes en nuestro entorno (como el Código Técnico de la Edificación español y la Directiva Europea de Certificación Energética de Edificios) inciden en la reducción de la demanda energética de los edificios en fase de uso como una de las medidas más eficaces para lograr un parque edificado sostenible.
En este contexto, la técnica de la termografía infrarroja es una herramienta fundamental para el diagnóstico de la pérdida de calor en los edificios existentes. Su empleo en auditorías energéticas de edificios es cada vez más frecuente, ya que sirve de soporte al técnico para diagnosticar las pérdidas de energía y al propietario para poder visualizarlas. Antonio Patau, especialista en la aplicación de esta técnica, explicó con ejemplos prácticos las claves para la correcta utilización de esta herramienta, así como el enorme potencial que representa.
El responsable de Termografía y Mantenimiento recordó que el Código Técnico de Edificación obliga a los edificios a hacer un envolvente que limite la demanda energética, un elemento que será fundamental de cara a una auditoría energética, en la que una de las variables que se mide es el buen o mal aislamiento de un edificio.
Según explicó Patau, la termografía es una técnica que se basa en la temperatura. Todos los materiales emiten una energía infrarroja que se convierte en señal eléctrica por el detector, señal que se convierte en una imagen, en blanco y negro o color. Las cámaras termográficas detectan la radiación infrarroja invisible que emiten los objetos y la transforma en una imagen dentro del espectro visible, en la que la escala de colores (o grises) refleja las diferentes intensidades.
“De esta manera, la termografía nos permite detectar problemas que, de otra manera, no podríamos ver”, comentó Patau. En este contexto, recordó que esta técnica ofrece múltiples posibilidades, ya que se puede utilizar para detectar pérdidas de energía en los edificios, para detectar fallos de aislamiento, localizar humedades, así como posibles fisuras en paredes y techos o localizar filtraciones de aire.
Por su parte, José María Merino expuso algunas soluciones (tanto en rehabilitación como en nueva construcción) que permiten importantes ahorros energéticos. Así, se refirió a los SATES (Sistemas de Aislamiento Térmico Compuesto para Exteriores). Se trata de una solución que se aplica en fachadas y que proporciona tanto aislamiento técnico como protección impermeable y mecánica, así como un terminado decorativo.
Además de sus ventajas de mejora de la eficiencia energética, Merino recordó que los SATES se pueden utilizar tanto en obra nueva como en rehabilitación, al tiempo que incidió en que se pueden aplicar sobre una amplia variedad de soportes (ladrillo, bloque de hormigón,…), que tiene una fácil y rápida colocación y que ofrece numerosos acabados. En este sentido, el responsable de Construcción Sostenible de CEMEX recordó que este tipo de soluciones se usan desde hace tiempo en Alemania e incidió en el importante ahorro energético que han supuesto y el consiguiente ahorro de emisiones de CO2.
Así, el objetivo de CEMEX es reducir al mínimo las pérdidas de calor, de forma que se mantenga el confort de los edificios con un importante ahorro en el consumo energético y factura. En la misma medida, se reduce el impacto en el medio ambiente, ya que se rebaja el consumo de combustibles fósiles finitos y las emisiones de CO2 que ello conlleva.